sábado, 11 de febrero de 2012

Y volvemos.
Yo me quedo con la bronca adentro,
y tus mentiras disfrazadas de verdad.
Vos con tu seguridad,
y mis verdades disfrazadas de mentiras.
Pateás mis dudas una vereda más adelante,
mientras yo camino las baldosas flojas.
Y vuelvo.
Me caigo.
No me levantás, me arrastro.
Firme quiero cruzar la calle y vos
das vuelta todo.
Todo es mentira, todo es verdad.
Te quiero matar.
Me matás.
Y volvés.
Con tu mentira y tu verdad,
con lo que creo necesitar
y me hace depender...
de lo que duele, de lo que angustia.
Pregutándome siempre por qué.
" Pero no puedo decir mis verdades
que ofendan tu propia verdad."
Vivo poniendo el pecho, y vos las balas.


3 comentarios:

N dijo...

Hombresss...

Ro dijo...

Será hasta que ese pecho ya no detenga las balas, vos te des cuentas y hagas que él deje de disparar.

Mai Blanes dijo...

Uf, que poesía tan bonita y tan real. Todos nos hemos sentido así, aunque es difícil decirlo de una manera tan directa al corazón.
Un beso!