sábado, 6 de junio de 2026

Las despedidas son esos dolores dulces…

Mensaje en una botella: “Se sumerge a un redondito en el agua, si el redondito no es brujo… se ahoga. Si no se ahoga, queda probado que es brujo, es condenado a la hoguera y a renacer de las cenizas.”


Esta tristeza se transformará algún día, mientras tanto te celebro recordando la juventud que fue divino tesoro en parte por poder ser contemporánea a tu virtud y en otra por cruzarme con almas que compartían el mismo delirio. 

Buen viaje, Indio ✨

jueves, 4 de junio de 2026

 

Hace días te pienso. Te volví a pensar, bah. Siempre vuelvo. Cuando más miserable me siento. Cuando la melancolía me gana y elijo revolcarme en su derrota. 

Me acordé del poema que me escribiste. Hace ya tanto tiempo… pero sigue ahí, porque fui a buscarlo y lo encontré. Y entonces ese efecto dominó de sensaciones boicoteadoras me noqueó.

Estaba reflexionando sobre otras cosas, arrastrando pensamientos intrusivos, tal vez. No sé. No estaba pensando en vos pero al final si. Porque me acordé de ese poema y lo busqué para poder leerlo otra vez. ¿Y para qué? Para acordarme que una vez alguien me quiso tanto y yo tan poco. Para recordar aquella que era, inocencia sin resentimiento, triste, crédula, intensa. RE intensa. Amiga. TU amiga. Sarcástica, ocurrente… una versión mía menos rota. Una versión que vos cuidabas. No siento que nadie me cuide ahora.

Hubo otros que también me escribieron poemas, no es narcisismo, ojo. Solo estoy recordando. Hubo una versión de mí que inspiró a otros de alguna manera. Ahora que lo pienso… en ese momento me infló el ego y no valoré que alguien me pudiera ¿pretender? de una manera tan vulnerable. Escribir sobre otra persona y permitir que lo lea, sabiendo que es sobre ella… es abrirse. Es permitirse ser vulnerable. No lo valoré, aunque lo atesoré… porque tengo todos y el tuyo es el que más me duele.

Me hablabas de ser sostén en mi propia oscuridad. Porque vos eras luz y yo sombras. Sigo siendo sombras aunque ahora no me peleo con eso. Me hablabas de no perderme y guiarme, de encontrarme y acompañarme. Todo eso que no acepté que me dieras. Me gritabas en silencio de tantas formas que me querías y yo fiel a mi hermetismo te dejé afuera. Tan afuera que ya no estás.

Sigo dejando estas huellas por si algún día volves y querés encontrarme, sepas que aunque me perdí, mi punto de encuentro siempre fuiste vos.