jueves, 30 de enero de 2020

Tengo recuerdos de alguna noche por Boedo,
las calles desiertas, el barrio en silencio.
Lo extraño a veces.
El mundo parece haber cambiado
pero sé que el cambio es mío... nuestro.
Éramos tan ingenuos.
Tan nosotros y el universo.
Nos perdimos.
Todo termina al final, sin querer.
Sin que queramos.

Cuando Buenos Aires era azul claro
y no este negro que oscurece todos mis recuerdos.
Cuando éramos vos y yo
y no las sombras de aquella vida.
Aquella vida que parece haber sido de otras personas.
Otras personas que podríamos haber sido vos y yo,
pero ahora somos otros.

La nostalgia invade todo el espacio que compartimos,
(y el que no también).
Porque estando lejos pensamos en lo mismo,
el tiempo que fue.
(Se fue).

A veces,
parece que morimos siendo otros que no somos nosotros.
A veces,
parece que vivimos atrapados
y que escapamos cada vez que morimos.

Nos tengo a nosotros ayer,
a nosotros en sueños ajenos ya.
A Boedo en mi recuerdo.
A vos conmigo en esa vida, que nos unió,
que nos mutiló.

A veces,
es eterno el recuerdo del tiempo efímero.




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