jueves, 23 de septiembre de 2021

Escribo sin sentido en un ejercicio de vaciarme, porque siento que pronto todo va a explotar. Yo, vos, la vida. Y te extraño. 

Y también no. También me prefiero sola.

Llueve. 

Adentro.

No moja, pero me ahogo.

Ojalá el aire no me asfixiara y ojalá me miraras como cuando no éramos dos ciegos. 

Sí dos necios.

Escribo en la inercia de dejar que las palabras digan lo que el cuerpo calla, lo que el alma susurra.

Despertate. 

Mirame.

Estoy muy lejos, al lado tuyo, en otro mundo. Queriéndote más aunque ahora sienta menos.

No tiene sentido, no trates de buscarlo. 

Nunca me encuentro, siempre me pierdo. 

O no. 

En el caos esta mi orden. En este desastre los pedazos encajan. 

Es de madrugada. El silencio hace mucho ruido y quiero gritar pero muda mudo de pensamiento.

Me relajo.

No tiene sentido. 

Por eso escribo.

Porque en algún rincón del universo sonará a más que vacío, a más que silencio. A más que yo intentando decir cualquier cosa que te haga reaccionar.

Saltar. Soltar.

Estamos tan hundidos, tan heridos.

Que no.

No tiene sentido.

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