Llevo tiempo tratando de encontrar la manera de expresar la sensación de tener el corazón roto.
Pero no roto de desamor.
Roto, sin más.
Como cuando te duele hasta el roce de una pluma.
Como cuando sentís que te falta el aire y el mismo aire te quema por dentro.
Como cuando no soportas respirar.
Como cuando queres llorar y la angustia te deja el nudo atravesado en la garganta, y no hay voz ni llanto ni nada.
Solo la sensación de estar quebrado en mil pedazos y que ninguno sirva.
Uno dice el corazón roto porque la metáfora es muy gráfica en sí misma pero lo que en realidad se parte es uno mismo.
El ser (uno mismo)
Y ya no hay vuelta atrás.
Reconocer que me rompí me costó bastantes años, dejar de intentar recomponerme muchos más.
Porque siempre que creía arreglarme en realidad me rompía un poco más.
Como el agujero que se descoce una y otra vez. Y cuando al final decidís poner el parche para que no se vea, te das cuenta que el agujero seguirá ahí aunque no se vea.
Así que eso de sanar es más una decisión que una acción.
Es elegir el parche a pesar del agujero.
En fin, creo que eso de humano roto y mal parado es una buena forma de expresar sin tanta parafernalia cuando duele la vida, sin más.
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