Supongo que esto de Mercurio retrogrado me está afectando realmente. No paro de volver. Además, no quiero ir y sin embargo, las garras del pasado me arrastran sin piedad (y sin esfuerzo) otra vez atrás. Pienso que quizás haya algo que mi subconsciente esté tratando de aprender. O de cerrar de una vez por todas. Lo de buscarle un sentido a la angustia es por pura supervivencia. Asusta querer llorar y no saber por qué. Y en el fondo (muy en el fondo) la vocecita que te dice "sí sabés". Igual peor es querer hacerlo y no poder, porque la otra vocecita también está ahí, al acecho, recordándome que ya no hay más fondo. Y entonces es cuando me falta el aire y me ahoga la propia tristeza que no tiene más tierra por la que arrastrarse, y me trepa queriendo escapar. Muy gráfico todo, sí.
No paro de volver porque pienso en todas las cosas que hubiera hecho diferente. Y las que definitivamente no hubiera hecho. Pero claro, esto lo mastico con el diario del Lunes. Y elijo victimizarme, en vez de decirme, "Bueno, ya fue. Lo hecho, hecho está." Total, la única damnificada soy yo, no hay otro ser en este embrollo. Y todo se reduce a darme cuenta que me quise muy poco. Me quiero muy poco. Pretendo que otros lo hagan por mí, y casi que me quisieron... pero no.
Me imagino hablándole a mi terapeuta, inexistente, preguntándome qué creo que me pasa. Cuál es la situación que está llevándome a este estado inerte. Por momentos siento que un cactus tiene más vida que yo. No vida social. Vida, sin más. En fin. ¿Qué me pasa?. Ojalá lo supiera. Me pasan muchas cosas. El estrés de la cotidianidad, el mundo y su vorágine, la poca empatía de las personas que me rodean y de las que no también, porque todo es una cadena... y no de favores precisamente. Me pasa querer que no me importe sentir y al final, siento tanto que acá estoy. Pero no estoy. Me pasa la soledad. La que te hace invisible. Me pasan y me pesan, también, las responsabilidades de la vida adulta. Me pasa que me aburro. De mí. Me pasa tanto por el cuerpo que siento que se formó un ser totalmente independiente a partir de todo lo que dejo pasar(me). Me pasa que me siento apagada. Antes, aunque me doliera, escribir me hacía revivir. Yo decía, "escrivivir", era la forma que encontraba de limpiarme. Sanear. Hoy no duermo, y aunque escribo, simplemente sobrevivo. Una vez, hace mucho, escribí "no quiero perder el ser que soy cuando amo". Decreté sin saber ese final. Perdí mucho más de mi ser, pero esa es la pérdida que más siento, porque era todo lo que sabía ser. Hoy me siento una versión muy pobre de mí. Y aunque haya dicho que me quiero muy poco, no pasa por ahí. No del todo. Siento haber perdido tanta esencia de lo que fui que hoy soy sobras. Así que bueno, me imagino diciéndole a mi terapeuta inexistente que, básicamente, me pasa estar rota.
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