jueves, 4 de junio de 2026

 

Hace días te pienso. Te volví a pensar, bah. Siempre vuelvo. Cuando más miserable me siento. Cuando la melancolía me gana y elijo revolcarme en su derrota. 

Me acordé del poema que me escribiste. Hace ya tanto tiempo… pero sigue ahí, porque fui a buscarlo y lo encontré. Y entonces ese efecto dominó de sensaciones boicoteadoras me noqueó.

Estaba reflexionando sobre otras cosas, arrastrando pensamientos intrusivos, tal vez. No sé. No estaba pensando en vos pero al final si. Porque me acordé de ese poema y lo busqué para poder leerlo otra vez. ¿Y para qué? Para acordarme que una vez alguien me quiso tanto y yo tan poco. Para recordar aquella que era, inocencia sin resentimiento, triste, crédula, intensa. RE intensa. Amiga. TU amiga. Sarcástica, ocurrente… una versión mía menos rota. Una versión que vos cuidabas. No siento que nadie me cuide ahora.

Hubo otros que también me escribieron poemas, no es narcisismo, ojo. Solo estoy recordando. Hubo una versión de mí que inspiró a otros de alguna manera. Ahora que lo pienso… en ese momento me infló el ego y no valoré que alguien me pudiera ¿pretender? de una manera tan vulnerable. Escribir sobre otra persona y permitir que lo lea, sabiendo que es sobre ella… es abrirse. Es permitirse ser vulnerable. No lo valoré, aunque lo atesoré… porque tengo todos y el tuyo es el que más me duele.

Me hablabas de ser sostén en mi propia oscuridad. Porque vos eras luz y yo sombras. Sigo siendo sombras aunque ahora no me peleo con eso. Me hablabas de no perderme y guiarme, de encontrarme y acompañarme. Todo eso que no acepté que me dieras. Me gritabas en silencio de tantas formas que me querías y yo fiel a mi hermetismo te dejé afuera. Tan afuera que ya no estás.

Sigo dejando estas huellas por si algún día volves y querés encontrarme, sepas que aunque me perdí, mi punto de encuentro siempre fuiste vos.



2 comentarios:

Ale dijo...

Sé, aunque no te conozca ni sepa de tu historia, lo que se siente cuando somos para alguien tan importantes pero no tenemos en ese momento la capacidad de recibir ese amor. O incluso al revés, he estado en ambos lados del camiino.

Y me ha pasado de sentirme mal al recordar, al pensar en las cosas que no sucedieron y en qué hubiera pasado si lo hubieran hecho.

Y en ese proceso pasamos por muchas angustias, tristezas, rabias, pero también entendí que hay personas que llegan a nuestras vidas para acompañarnos en un momento específico que necesiamos, aunque no tomemos su mano al cien por cien, aunque reneguemos de aquel cariño. No sé, quizás me gusta pensarlo así para no castigarme.

Pero también lo pienso al revés, me he sentido muy triste por mostrarme tan vulnerable ante alguien que no le importó mi sentir, pero también sé que no fue a posta, que simplemente no coincidimos en el momento vital que ambos hubiéramos querido estar.

Pero sí, al final te das cuenta que hay personas que aunque ya no estén entre nosotros, siguen siendo un ancla a nuestra propia existencia. Y creo que eso, aunque no haya resultado como uno hubiera imaginado, hace que haya valido la pena.

Mariana ~ dijo...

Hola Ale, muchas gracias por tus palabras.
Con el diario del Lunes siempre es más fácil autoflagelarse en todos los sentidos, en ambos lados de la vereda.
Tenés razón, al final, mientras nos haga sentir, vale la pena.
Puedo seguir escribiendo y en parte un poco es por eso que viví, desde dentro y hacia fuera. Y si, solemos no corresponder y no ser correspondidos porque el ser humano es así de retorcido.
Encuentro mi redención hacia ese amor en estos textos. No sé si es lo que debo no sé si debo en realidad, pero lo siento y eso ya es suficiente para mí.