Me compadecía de mí misma una noche cualquiera,
mientras fumaba un cigarrillo por primera vez.
Quería llorar, pero mi cuerpo no.
Entonces te vi, sonreías a una mujer que no era yo.
El cigarrillo me quemó.
Siempre tarde, siempre imposibles.
Ella se despidió con un beso en tus labios,
y los míos quemados saborearon cenizas.
Quería llorar, y lloré.
Siempre doliendo, (a veces queriendo).
Esa noche te vi rompiéndome el corazón.
(La primera vez de muchas...)
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