domingo, 1 de septiembre de 2019

P...

Me despertaron tus caricias en mi espalda,
pero no abrí los ojos.
Dejé que tus manos recorrieran mi cuerpo,
sintiendo tu calor al tacto.
Tus dedos danzaban y se demoraban ahí,
donde mi espalda llegaba a su fin.
No te veía pero sabía que sonreías.
Entonces ya no fue mi espalda lo que tocabas,
y abrí los ojos.
Pero ya no estabas.
Siempre es igual, jugás y te vas.
Me quedo esperando otra noche más,
tratando de manipular a mi subconsciente
para que te traiga a mí en otro sueño más.

No hay comentarios: