sábado, 13 de junio de 2020

Sé que de vez en cuando alguien más visita este rincón mío, íntimo (o no tanto), y me lee. Es un espacio de desahogo que simula un poco mi cabeza cuando está apunto de explotar... por eso tiene temporadas activas y otras no tanto. Por eso generalmente son textos obscuros. Nadie se desahoga cuando está feliz, nadie que esté en paz necesita vaciarse de sentimientos. Es una forma de canalizar la angustia, que de vez en cuando amenaza con ocupar todo mi espacio... más en estos tiempos. Raros tiempos. También es cierto que de un tiempo a esta parte fui consciente de muchas cosas que estaban ahí, que siempre estuvieron ahí, y naturalicé... pero que no son tan simples. Cosas mías. Y eso a veces me satura, me asfixia. Demasiada información para mi disco rígido interno. Sigo siendo de carne y hueso. Sigo llorando, a veces sin motivo aparente... aunque siempre hay un motivo. En fin. Le tengo mucho amor a este blog que sin querer es una pequeña parte de mi memoria adolescente, joven adulta. Es lo que soy cuando nadie me ve.

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