Siempre que termino pensando en vos, en si hubiera, si hubiéramos. No importa el qué, el cómo... el adónde. Ya ni siquiera el por qué. Siempre que te pienso, igual me inspiro, y también me ahogo. Siempre que te recuerdo me lastimo. Tu ausencia duele a veces... cuando te necesito, cuando vuelvo a pensar “y si hubiéramos...” Otras veces simplemente me acompaña. Yo avancé en mi camino en dirección opuesta al tuyo, a vos, en kilómetros, en tiempos, en deseos. En vidas. No creo que lo nuestro sea un hilo rojo, ni algo tan simple y humano como una obsesión. No sé lo que es porque en realidad nunca fue. Y sin embargo... cada vez que miro a la luna pienso en sol.
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