Hoy siento que la vida se me arruga un poquito más.
Que las huellas de la tuya hicieron pozos difíciles de tapar.
A veces caigo hondo en alguno y quiero llorar.
Pero no estoy triste.
Estoy en paz.
Entendí, no hace mucho,
que todo tiene su tiempo y su espacio.
Nos faltaron ambos.
Quiero llorar.
Otra vez.
Porque llegué tarde.
Porque el tiempo que nos faltó
ahora me sobra.
Me vacío recordando que te tengo que olvidar
y que no quiero.
No quiero perderme (más).
Dije que no estaba triste.
Mentira.
Quiero llorar.
Porque anhelo un momento efímero
que me robó el resto de mis días.
Porque, carajo,
te extraño.
Desesperadamente,
te extraño.
Y qué lejos estamos de encontrarnos.
No estoy en paz.
Vivo en crisis.
Constantemente piloteando el caos en mi interior.
Pensando en “ojalá”.
Ojalá volvieras.
Ojalá no dolieras.
Ojalá, mi vida, revivieras.
Quiero llorar.
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